La relación entre las clínicas veterinarias y los servicios funerarios dirigidos a animales se ha vuelto cada vez más estrecha. En el análisis de Tiago Schietti, esta integración no surge únicamente como una oportunidad de negocio, sino como una respuesta directa a los cambios en el vínculo entre los tutores y sus mascotas, que hoy ocupan un lugar central en la familia.
Cuando ocurre la muerte de un animal, el tutor generalmente se encuentra dentro de una clínica veterinaria, emocionalmente vulnerable y sin saber cómo proceder. En este contexto, la conexión entre ambos servicios pasa a desempeñar un papel esencial, ofreciendo orientación, acogida y un encaminamiento responsable en un momento delicado. Comprender cómo funciona esta integración en la práctica ayuda a aclarar derechos, deberes y posibilidades, además de contribuir a relaciones más transparentes y humanizadas con las familias.
El nuevo papel de las clínicas veterinarias en la etapa posterior a la vida de las mascotas
Según Tiago Schietti, las clínicas veterinarias han dejado de actuar únicamente en el cuidado de la salud y han pasado a desempeñar también un papel importante en el momento de la despedida. Al enfrentarse diariamente a situaciones de pérdida, los profesionales perciben la necesidad de ofrecer un apoyo que vaya más allá de la simple comunicación del fallecimiento.
Esta actuación no significa asumir funciones funerarias, sino orientar a los tutores sobre las opciones disponibles, garantizando que el destino del animal se realice de manera ética, segura y respetuosa. Esto fortalece la relación de confianza entre la clínica y el tutor, incluso en un momento de dolor.
¿Por qué esta alianza es importante para los tutores?
Para quienes pierden a un animal, la falta de información suele generar aún más sufrimiento. Muchos tutores no saben cuáles son las opciones legales y sanitarias para la disposición del cuerpo, ni cómo afrontar este proceso.
Como explica Tiago Schietti, cuando la clínica cuenta con una conexión estructurada con servicios funerarios para mascotas, el tutor recibe orientaciones claras, evitando decisiones impulsivas o inadecuadas. Esta alianza reduce la angustia, transmite seguridad y contribuye a un proceso de despedida más humano y organizado.

Principales beneficios de la integración entre clínica y servicio funerario:
- Orientación adecuada sobre cremación, sepultura y memorialización;
- Reducción de riesgos sanitarios y ambientales;
- Atención más humanizada en el momento de la pérdida;
- Profesionalización del cuidado posterior a la vida de los animales;
- Fortalecimiento de la imagen ética de la clínica veterinaria.
Estos beneficios impactan directamente en la experiencia del tutor y en la credibilidad de los servicios involucrados.
Cómo la alianza contribuye a la salud pública y al medio ambiente
La disposición incorrecta de animales fallecidos representa riesgos sanitarios significativos, como la contaminación del suelo y del agua. Cuando clínicas y servicios funerarios actúan de forma integrada, estos riesgos se reducen de manera consistente.
Según Tiago Schietti, esta conexión garantiza que los procedimientos sigan las normas sanitarias, ambientales y legales, protegiendo no solo a los tutores, sino a toda la colectividad. Así, la alianza deja de ser solo un apoyo emocional y pasa a cumplir una función social relevante.
¿Esta conexión debe ser comercial o institucional?
Esta es una duda común en el sector. La respuesta está en el equilibrio. La alianza puede implicar acuerdos comerciales transparentes, pero debe construirse, sobre todo, sobre principios éticos y el respeto al momento del tutor.
El foco no debe ser la venta de servicios, sino el encaminamiento responsable, como evalúa Tiago Schietti. Cuando se adopta esta postura, la percepción del tutor es positiva y fortalece la reputación tanto de la clínica como del servicio funerario.
Tendencia irreversible en el mercado pet
Por último, la integración entre clínicas veterinarias y servicios funerarios para animales refleja un profundo cambio cultural. Las mascotas son vistas como miembros de la familia, y la forma en que gestionamos su despedida acompaña esta transformación.
En los próximos años, esta conexión tenderá a volverse aún más estructurada, con protocolos claros, capacitación de equipos y servicios cada vez más humanizados. Para el sector pet en su conjunto, esta aproximación representa madurez, responsabilidad y sensibilidad social.
Autor: Yuri Korolev
