Pedro Henrique Torres Bianchi, abogado y administrador de empresas con especialización en reestructuración empresarial y recuperación de créditos, observa que las decisiones tomadas sin una estrategia jurídica adecuada frecuentemente generan nuevos pasivos, en lugar de resolver los existentes. Las empresas con dificultades financieras suelen buscar primero soluciones de liquidez, como reducir costos, vender activos y renegociar plazos. Aunque estas medidas son necesarias, la vía jurídica elegida para llevarlas a cabo puede determinar el éxito de la reestructuración.
El ordenamiento jurídico brasileño dispone de un amplio conjunto de mecanismos, que incluye la negociación privada con acreedores, la recuperación judicial, la mediación y la recuperación extrajudicial. Elegir entre ellos o combinarlos exige comprender el perfil del endeudamiento, la relación con los principales acreedores y la urgencia de liquidez. Los siguientes apartados muestran cómo funcionan estas herramientas y en qué situaciones resulta más adecuada cada una.
Diagnóstico jurídico antes de cualquier movimiento
Toda planificación estratégica debe comenzar con un análisis completo del pasivo. Entre los aspectos que deben identificarse se encuentran los acreedores, las garantías ofrecidas, las cláusulas de vencimiento anticipado, las ejecuciones en curso y las deudas tributarias y laborales. Sin este análisis, la empresa queda expuesta a negociar con un acreedor mientras otro ejecuta garantías esenciales para la operación, como inmuebles, equipos o cuentas por cobrar cedidas.
El diagnóstico también evalúa los riesgos de responsabilidad de los administradores y de levantamiento del velo corporativo. Pedro Bianchi, graduado, máster y doctor en Derecho Procesal por la USP, señala que el análisis procesal de las acciones ya en curso ayuda a determinar el tiempo disponible para negociar antes de que las medidas de ejecución o embargo comprometan el funcionamiento del negocio.
Al clasificar la crisis según su gravedad y elegir el instrumento proporcional a partir de esta información, una empresa con pocos acreedores relevantes puede resolver el problema mediante una mesa de negociación. En cambio, un endeudamiento distribuido entre numerosos acreedores, con ejecuciones simultáneas, tiende a requerir la protección colectiva que ofrecen los procedimientos concursales.
Negociación extrajudicial y mediación como primera alternativa
La renegociación directa con los acreedores preserva la confidencialidad y reduce el impacto sobre la reputación de la empresa en el mercado. Mediante este instrumento, es posible ampliar los plazos, convertir deudas en participación societaria, sustituir garantías o intercambiar parte del pasivo por activos. La limitación radica en que el acuerdo solo tiene efectos vinculantes para las partes firmantes, por lo que requiere la adhesión de los acreedores más relevantes.

Con la Ley 14.112/2020, la mediación y la conciliación previas fueron incorporadas a la Ley 11.101/2005, permitiendo que la empresa solicite al Poder Judicial la suspensión temporal de las ejecuciones mientras negocia. Para Pedro Henrique Torres Bianchi, consultor en negociación extrajudicial de deudas, este mecanismo resulta útil en situaciones en las que se necesita un breve período para organizar propuestas.
La recuperación extrajudicial es una alternativa cuando la mayoría de los acreedores está de acuerdo, pero una minoría se resiste. El plan se somete a homologación judicial y, tras la reforma de 2020, puede vincular a los demás acreedores de las clases comprendidas cuando obtiene la adhesión de más de la mitad de los créditos de cada categoría incluida en el acuerdo.
Recuperación judicial como instrumento de reorganización
La recuperación judicial ofrece una protección amplia frente a ejecuciones que amenazan activos esenciales. La admisión del procedimiento suspende las ejecuciones durante 180 días —prorrogables una vez—, proporcionando a la empresa condiciones para presentar un plan de pagos.
La calidad del plan es un factor determinante para el resultado. Las quitas, los períodos de carencia, los plazos, la venta de unidades productivas aisladas y los nuevos financiamientos deben ser compatibles con la generación de caja proyectada. Pedro Bianchi, que cuenta con experiencia en la administración de empresas en situación de crisis, destaca que los planes desconectados de la realidad operativa tienden a incumplirse y pueden abrir el camino hacia la conversión del procedimiento en quiebra.
La estrategia procesal también es relevante. La conducción de la verificación de créditos, la negociación con las clases resistentes y el uso del mecanismo que permite aprobar el plan incluso con el rechazo de una clase, conocido como cram down, dependen de la técnica y de la anticipación de los puntos que pueden generar impugnaciones a lo largo del proceso.
Reestructuración como estrategia para preservar valor
La confianza de los acreedores representa uno de los activos más relevantes en tiempos de crisis empresarial. La transparencia de la información, el control de caja, la elaboración de informes periódicos y una comunicación consistente son fundamentales para crear un entorno de negocios previsible y pueden ampliar el margen para las negociaciones. Una postura organizada frente a los acreedores, según Pedro Henrique Torres Bianchi, quien también actúa en litigios empresariales, contribuye a reducir conflictos paralelos y a proporcionar mayor estabilidad al proceso de reestructuración.
La estrategia jurídica debe acompañar el diagnóstico financiero y la etapa de la crisis. La negociación privada, la mediación, la recuperación extrajudicial y la recuperación judicial pueden formar parte de una misma estrategia, siempre que se utilicen de acuerdo con las necesidades de cada situación. Para el especialista en reestructuración empresarial Pedro Henrique Torres Bianchi, identificar el momento oportuno para actuar es imprescindible para preservar las alternativas de negociación antes de que el agravamiento de las dificultades comprometa las posibilidades disponibles.
Es imprescindible buscar asesoramiento desde las primeras etapas de la crisis, con el fin de evaluar diferentes caminos y estructurar medidas antes de que la presión financiera se convierta en una emergencia. Más que seleccionar un instrumento jurídico de forma aislada, la reestructuración implica alinear gobernanza, finanzas, negociación y ejecución para preservar la operación, los empleos y el valor económico que el negocio todavía puede generar.
