El crecimiento de las criptomonedas en Brasil también ha traído un importante efecto secundario: el aumento de las estafas dirigidas a quienes aún están aprendiendo a desenvolverse en este mercado. Paulo de Matos Junior, quien trabaja con cambio de divisas y activos virtuales desde 2017, suele recordar que gran parte de los fraudes no aprovechan fallas técnicas sofisticadas, sino la prisa y la falta de información de quienes recién comienzan a invertir. Según el informe 2026 Crypto Crime Report, de Chainalysis, las estafas con criptoactivos podrían haber movilizado hasta 17.000 millones de dólares en 2025 en todo el mundo, mientras que la pérdida promedio por víctima aumentó significativamente en comparación con el año anterior. En Brasil, datos de la Comisión de Valores Mobiliarios (CVM) indican que una parte relevante de las prácticas financieras fraudulentas registradas en el país ya involucra algún tipo de criptoactivo.
¿Por qué los estafadores eligen precisamente las criptomonedas?
Existen características propias del mercado que resultan atractivas para los delincuentes. Las transacciones con criptoactivos son, por lo general, irreversibles: una vez enviado el dinero, no puede recuperarse mediante un reembolso o un chargeback, como ocurre con las tarjetas de crédito. Si a esto se suma la popularidad de Pix como medio de pago en Brasil, surge una combinación peligrosa en la que los estafadores ofrecen criptoactivos a cambio de un pago por Pix y simplemente nunca entregan lo prometido. Otro factor es la curva de aprendizaje de los inversores principiantes. En este contexto, Paulo de Matos Junior explica que las promesas de ganancias fáciles y la sensación de estar perdiendo una oportunidad única crean el escenario ideal para decisiones impulsivas. No es raro que las víctimas relaten haber sido convencidas mediante mensajes recibidos en aplicaciones de mensajería, muchas veces enviados por personas que se hacen pasar por plataformas o exchanges reconocidos.
¿Cuáles son las señales de alerta más comunes?
Algunos patrones se repiten en la mayoría de las estafas identificadas en los últimos años. Las promesas de rentabilidad garantizada, la ausencia de información verificable sobre quienes administran el servicio, la presión para tomar una decisión rápidamente y las solicitudes para compartir la frase de recuperación de la billetera digital se encuentran entre las señales de alerta más frecuentes. Ningún exchange o institución seria solicita la frase de recuperación de un cliente, ya que esta otorga acceso total a los fondos almacenados. Los esquemas piramidales disfrazados de operaciones de minería o de trading automatizado también siguen presentes, al igual que páginas web y aplicaciones que imitan billeteras digitales conocidas. Reconocer este tipo de trampas es una de las recomendaciones más reiteradas por quienes, como Paulo de Matos Junior, llevan casi una década trabajando en el mercado de activos digitales.

El papel de la regulación en la prevención del fraude
Las Resoluciones BCB n.º 519, 520 y 521, vigentes desde febrero de 2026, también buscan combatir este problema. Al exigir que las Sociedades Prestadoras de Servicios de Activos Virtuales adopten políticas de prevención del lavado de dinero, identifiquen a sus clientes y mantengan registros rastreables de las operaciones, el Banco Central reduce el margen para que plataformas informales operen sin ningún tipo de supervisión. Para profesionales como Paulo de Matos Junior, que siguen de cerca el sector desde antes de la existencia de este marco regulatorio, se trata de un paso importante para diferenciar a los operadores serios de los esquemas fraudulentos.
Esto no significa que el riesgo de sufrir una estafa desaparezca. La regulación organiza el mercado formal, pero no impide que los delincuentes continúen intentando engañar a los inversores por fuera de él, especialmente a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería. Por ello, la prudencia del propio inversor sigue siendo fundamental, así como mantenerse informado sobre las medidas de seguridad relacionadas con sus activos.
¿Qué hacer si ya has sido víctima de una estafa?
Cuando el perjuicio ya ocurrió, actuar con rapidez puede marcar la diferencia. Si todavía existe acceso a la billetera digital involucrada, el primer paso es transferir los fondos restantes a una dirección segura y cambiar inmediatamente las contraseñas de los correos electrónicos y de las cuentas asociadas. Reunir pruebas, como capturas de pantalla de conversaciones, sitios web y direcciones de billeteras utilizadas en la transacción, facilita tanto la presentación de la denuncia policial como cualquier denuncia formal posterior. En Brasil, los casos que involucren promesas de rentabilidad o esquemas piramidales también pueden ser denunciados ante la Comisión de Valores Mobiliarios (CVM), además de registrarse ante la Policía Civil. Cuanto antes se formalice el caso, mayores serán las posibilidades de que información relevante llegue a las autoridades responsables de rastrear el destino de los recursos, aunque la recuperación total no siempre sea posible debido a la naturaleza de las transacciones en blockchain.
¿Cómo reducir el riesgo de caer en una estafa?
Verificar que la empresa o plataforma esté legalmente constituida, desconfiar de las promesas de rentabilidad garantizada y nunca compartir contraseñas ni frases de recuperación son prácticas básicas que permiten evitar una gran parte de las estafas. También es recomendable investigar el historial de la institución, comprobar si es transparente respecto de quiénes son sus administradores y evitar tomar decisiones bajo presión.
Ante una oferta sospechosa, detenerse unos minutos para investigar puede ser suficiente para evitar importantes pérdidas económicas. Este tipo de precaución, reforzada por Paulo de Matos Junior, cobrará aún mayor relevancia a medida que el mercado de los criptoactivos continúe expandiéndose y atraiga a un público cada vez más amplio, que no siempre está familiarizado con los riesgos propios del sector.
