El sector funerario brasileño atraviesa un momento de profunda transformación. Tiago Schietti percibe que el país todavía opera, en gran medida, con modelos de gestión obsoletos, mientras que los mercados más maduros ya han consolidado prácticas que elevan la experiencia de las personas en duelo, la eficiencia operativa y la sostenibilidad de los negocios.
Este artículo analiza lo que Brasil puede aprender de los líderes mundiales del sector funerario, abordando gestión, tecnología, humanización y regulación. Si usted trabaja en esta área y desea comprender el camino hacia un mercado más profesional, continúe leyendo.
¿Cómo transformaron los mercados maduros la gestión funeraria?
La profesionalización del sector funerario en países como Estados Unidos, Reino Unido y Japón no ocurrió por casualidad. Fue el resultado de décadas de inversión en formación, estandarización de procesos y regulación clara. Como destaca Tiago Schietti, estos mercados comprendieron desde temprano que la actividad funeraria no es solo una prestación de servicios, sino también un momento de cuidado humano que exige preparación técnica y sensibilidad emocional. La gestión comenzó a tratarse con el mismo rigor que cualquier otro negocio relacionado con la salud o el bienestar.
En estos países, las empresas funerarias invierten de forma sistemática en la capacitación de equipos, protocolos de atención y métricas de satisfacción. La experiencia de las familias en duelo es monitoreada cuidadosamente, y los resultados orientan decisiones estratégicas. En Brasil, este tipo de cultura organizacional todavía es poco común y se concentra en algunas redes de gran tamaño. La mayoría de las funerarias brasileñas aún funcionan de manera familiar e intuitiva, sin procesos formalizados ni indicadores de desempeño definidos.
El papel de la tecnología en la modernización del sector funerario
La tecnología ocupa un papel central en la evolución de los líderes mundiales del segmento. Desde plataformas digitales para la programación y gestión de contratos de planes funerarios hasta sistemas de transmisión en vivo de ceremonias, la digitalización amplió el alcance y la calidad de los servicios ofrecidos. Según Tiago Schietti, Brasil ya muestra señales de avance en esta dirección, aunque todavía enfrenta resistencia cultural y falta de inversión estructurada en tecnología por parte de la mayoría de los operadores del mercado.
En mercados como el estadounidense, las aplicaciones permiten que las familias acompañen cada etapa del proceso, desde la recogida del cuerpo hasta la ceremonia final, mediante una comunicación transparente y humanizada. Además, herramientas de CRM adaptadas al sector funerario ayudan a las empresas a mantener contacto con las familias después del servicio, fortaleciendo la relación y generando recomendaciones. Este enfoque transforma una experiencia dolorosa en un proceso guiado con dignidad y claridad.

¿Qué necesita Brasil para avanzar en humanización y escucha activa?
La humanización de la atención es, quizás, el punto más sensible y urgente para el mercado brasileño. De acuerdo con Tiago Schietti, los países que lideran el sector funerario a nivel global comprendieron que las personas en duelo no buscan únicamente un servicio operativo. Necesitan acogida, escucha y orientación en uno de los momentos más difíciles de la vida. Esta percepción cambió completamente la forma en que los profesionales son capacitados y cómo se diseñan los espacios.
En Brasil, la escucha activa todavía no forma parte de la formación estándar de los profesionales del sector. Las capacitaciones, cuando existen, suelen enfocarse en aspectos técnicos y burocráticos, dejando de lado competencias emocionales esenciales. Para avanzar, el mercado nacional necesita incorporar prácticas como el acompañamiento del duelo después del servicio, la formación en comunicación empática y la creación de ambientes físicos que transmitan confort y respeto.
Regulación y consolidación: lecciones del mercado internacional
Otro punto crítico involucra la regulación y la estructura del mercado. En los países más desarrollados del sector existen normas claras sobre formación profesional, estructura de los establecimientos y transparencia en los contratos de planes funerarios. Como señala Tiago Schietti, esta base regulatoria crea un entorno más seguro para las familias y más competitivo para las empresas, estimulando la mejora continua.
En Brasil, la regulación todavía es fragmentada y varía significativamente entre estados y municipios. Esta falta de uniformidad dificulta la profesionalización a escala nacional y abre espacio para prácticas inadecuadas. La consolidación del mercado, con la entrada de redes estructuradas y capital profesional, comienza a presionar por cambios, aunque el ritmo sigue siendo lento frente a la magnitud del desafío.
- Los principales aspectos que Brasil necesita desarrollar para alcanzar los estándares internacionales incluyen:
- Formación profesional obligatoria y certificada para todos los operadores del sector;
- Estandarización de protocolos de atención a las personas en duelo;
- Adopción de tecnología para gestión, comunicación y transparencia;
- Regulación nacional unificada para planes funerarios y establecimientos;
- Programas estructurados de acompañamiento del duelo después del servicio.
Estos avances no dependen únicamente de la voluntad individual. Exigen un movimiento conjunto entre empresarios, entidades del sector y autoridades públicas para construir un mercado más justo, eficiente y humano.
El camino hacia un sector funerario más maduro en Brasil
Brasil tiene un potencial real para avanzar rápidamente en el sector funerario, siempre que asuma como prioridad el aprendizaje de los líderes mundiales. Como destaca Tiago Schietti, los ejemplos internacionales demuestran que la profesionalización, la tecnología y la humanización no son elementos excluyentes, sino complementarios e indispensables para cualquier operación que desee destacarse. El mercado brasileño ya cuenta con profesionales comprometidos con esta transformación, y el momento de acelerar este cambio es ahora.
El camino exige valentía para abandonar prácticas obsoletas, inversión en formación y disposición para escuchar a las personas en duelo como protagonistas del proceso. Tiago Schietti reafirma que los países que más avanzaron en el sector funerario hicieron exactamente eso: colocaron la experiencia humana en el centro de todas las decisiones. Brasil puede, y debe, seguir ese mismo camino.
Autor: Diego Rodríguez Velázquez
