El creciente interés por las pruebas de larga distancia encuentra en Rolando Bonaccorsi, director de Operaciones de Vert Analytics y ciclista de ruta, a alguien que señala el Gran Fondo como una prueba que se define por la estrategia de ritmo, no solo por la condición física. Los primeros kilómetros suelen comprometer el resultado de quienes llegan a la salida bien entrenados y con meses de preparación constante a sus espaldas.
La sensación inicial engaña con mucha facilidad a quienes participan en su primera prueba de larga distancia. Las piernas descansadas, la adrenalina elevada y un pelotón numeroso que avanza a gran velocidad crean la impresión de que el ritmo es cómodo y sostenible. La factura llega en la tercera hora de carrera, cuando empieza a faltar la energía gastada por encima de lo previsto en el tramo más fácil, justo cuando el recorrido exige un mayor esfuerzo.
El ritmo de los primeros kilómetros define la prueba
Las pruebas largas se gestionan según una intensidad media sostenible, nunca en función de la velocidad instantánea que aparece en el ciclocomputador. Empezar por encima de ese nivel consume las reservas de glucógeno a un ritmo más acelerado y aumenta la producción de subproductos metabólicos. Por lo tanto, el costo no se limita al cansancio inmediato, sino que también implica una menor capacidad para mantener un esfuerzo constante durante las horas siguientes.
Los ciclistas experimentados consideran la primera hora de carrera como un calentamiento prolongado, deliberadamente controlado y sin competir con nadie. Como explica Rolando Bonaccorsi, el plan debe definirse antes de la salida, con un rango de potencia o de percepción del esfuerzo establecido para cada tramo del recorrido, porque decidir el ritmo en medio de un pelotón lanzado rara vez conduce a un buen resultado final.
¿Cómo regular el esfuerzo sin mirar a los demás?
El medidor de potencia resuelve buena parte del problema, ya que ofrece una referencia objetiva, constante e inmune al entusiasmo colectivo de los primeros minutos después de la salida. Quienes no utilizan este equipo pueden guiarse por la frecuencia cardíaca y la propia respiración, manteniendo un ritmo que todavía permita conversar con el ciclista que tienen al lado durante los primeros tramos llanos de la prueba.
El recorrido también debe estudiarse con antelación, mediante mapas, perfiles de altimetría y relatos de quienes ya participaron en ediciones anteriores. La planificación por tramos constituye una etapa básica de la preparación en la evaluación de Rolando Bonaccorsi, ya que conocer la ubicación de las subidas largas, los sectores con viento en contra y los puntos de avituallamiento permite distribuir el esfuerzo y la alimentación a lo largo de toda la prueba.
Un pelotón rápido engaña a quienes están bien entrenados
Rodar en grupo reduce significativamente el esfuerzo a velocidades elevadas, un beneficio físico que explica la atracción casi irresistible de seguir la rueda de otro ciclista apenas comienza la prueba. El problema aparece cuando el grupo elegido mantiene un ritmo muy superior al previsto para esa etapa, porque el ciclista consigue sostenerlo durante un tiempo antes de percibir el exceso de esfuerzo que ya ha acumulado.
Perder el grupo en un tramo llano no suele costar tanto como quedarse sin fuerzas junto a él a mitad del recorrido, especialmente en pruebas con subidas largas al final. Según la reflexión de Rolando Bonaccorsi, tener la disciplina de dejar pasar a un pelotón rápido es una decisión técnica, no una señal de debilidad, ya que administrar correctamente el propio ritmo suele permitir conseguir un mejor tiempo final en las distancias más largas.
¿Qué preparar durante la semana previa a la salida?
La última semana sirve para reducir el volumen de entrenamiento y conservar únicamente estímulos breves de intensidad, manteniendo el cuerpo activo y preparado sin acumular desgaste adicional. Una alimentación rica en carbohidratos durante los días previos, un sueño regular y una revisión mecánica completa de la bicicleta eliminan variables innecesarias que pueden perjudicar precisamente a quienes han seguido el entrenamiento adecuado durante meses de preparación seria.
Probar la estrategia de alimentación e hidratación durante un entrenamiento largo, varias semanas antes de la prueba, evita sorpresas desagradables el día decisivo. Rolando Bonaccorsi destaca la importancia de ensayar todos los detalles operativos, porque un gel nuevo, un bidón diferente o una prenda que nunca se ha utilizado en una distancia equivalente pueden convertir un pequeño inconveniente en el abandono a mitad de camino hacia la línea de meta.
