El Banco Central de Brasil ha rebajado del 2% al 1,8% su previsión de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) para 2026. La nueva estimación aparece en el Informe de Política Monetaria correspondiente al tercer trimestre, publicado el 24 de septiembre, y refleja una pérdida de ritmo de la economía en distintos sectores.
El organismo también proyecta una expansión del 1,4% para 2027. Según el documento oficial, la actividad brasileña se está desacelerando de forma generalizada, con efectos visibles en la industria, los servicios, el consumo y la inversión. La revisión ofrece una señal de menor dinamismo para la mayor economía de América Latina, aunque no implica una previsión de contracción.
Una desaceleración más extendida
La evaluación del Banco Central de Brasil apunta a que la pérdida de velocidad no se concentra en una única rama de actividad. La industria y los servicios muestran un comportamiento más moderado, mientras que el consumo y las inversiones también se ven afectados por unas condiciones financieras todavía restrictivas.
El efecto acumulado de los tipos de interés elevados forma parte del escenario considerado por la autoridad monetaria. Los costes de financiación influyen en las decisiones de hogares y empresas: pueden encarecer los préstamos, contener las compras a crédito y hacer que determinados proyectos de inversión sean aplazados o revisados.
Para las familias, una expansión más lenta puede traducirse en un avance más contenido del consumo, especialmente en bienes y servicios cuya adquisición depende de la financiación. Para las empresas, la combinación de una demanda menos intensa y un crédito más caro puede limitar la contratación, la ampliación de operaciones y la compra de maquinaria.
El papel de la Selic en el escenario económico
La revisión de las previsiones se produce pocos días después de que el Comité de Política Monetaria (Copom) redujera la tasa Selic del 14% al 13,75% anual. La decisión fue anunciada el 16 de septiembre y supuso un recorte de 0,25 puntos porcentuales, después de otro movimiento de la misma magnitud adoptado en agosto.
De acuerdo con la información publicada por Agência Brasil, el Banco Central considera que los recortes son compatibles con la estrategia de llevar la inflación hacia el entorno de la meta. Sin embargo, la reducción de la Selic no elimina de inmediato los efectos de la etapa anterior de endurecimiento monetario.
Los tipos de interés actúan con cierto retraso sobre la economía. Por eso, aunque comience un ciclo de recortes, las condiciones financieras pueden seguir siendo exigentes durante un periodo prolongado. Esta transmisión gradual ayuda a explicar por qué el Banco Central prevé una actividad más débil en 2026 y un crecimiento todavía moderado en 2027.
Empleo resistente pese al menor crecimiento
Uno de los elementos destacados en el informe es que el mercado laboral continúa mostrando fortaleza. La tasa de desempleo se mantiene en un nivel históricamente bajo, una evolución que contrasta con la desaceleración observada en varios componentes de la actividad económica.
La resistencia del empleo puede contribuir a sostener parte de los ingresos de los hogares y evitar una caída más pronunciada del consumo. No obstante, un mercado laboral favorable no impide que el crédito caro y la menor confianza empresarial afecten a otras decisiones económicas. El comportamiento del empleo será, por tanto, uno de los indicadores relevantes para evaluar la intensidad de la desaceleración.
Inflación, clima y riesgos internacionales
El Banco Central mantiene una lectura prudente sobre las perspectivas. Entre los riesgos señalados se encuentran una posible desancoraje de las expectativas de inflación, las incertidumbres del escenario internacional y los efectos climáticos sobre los precios y la producción.
Las expectativas de inflación son importantes porque influyen en las decisiones de precios, salarios, consumo e inversión. Si se alejan de la meta, la autoridad monetaria puede encontrar más dificultades para reducir los tipos de interés sin comprometer su objetivo. A su vez, los acontecimientos internacionales pueden alterar las condiciones financieras, el comercio y los precios de materias primas.
Los factores climáticos también pueden afectar a la oferta de alimentos y otros productos, con consecuencias sobre la inflación y la actividad. Por ese motivo, las proyecciones del Banco Central deben interpretarse como estimaciones sujetas a cambios conforme evolucionen los datos económicos.
Una previsión distinta a la del Gobierno
La estimación del Banco Central es más prudente que la publicada por la Secretaría de Política Económica del Ministerio de Hacienda brasileño. En sus proyecciones de septiembre, el Gobierno mantuvo una previsión de crecimiento del 2% para 2026 y calculó una expansión del 2,3% para 2027, según la información divulgada por el Ministerio de Hacienda de Brasil.
La diferencia entre ambas estimaciones muestra que existen lecturas distintas sobre la velocidad de recuperación y los efectos de la política monetaria. En cualquier caso, las dos previsiones sitúan a Brasil ante un periodo de crecimiento moderado, en el que el comportamiento de la inflación, el empleo, el crédito y la economía internacional será determinante.
