Una nueva generación de escritores está rompiendo con las convenciones del lenguaje estándar y poniendo de relieve la riqueza de la oralidad en sus obras. Nacidos en los años 90, autores como Andrea Abreu, David Uclés o Greta García están rescatando la lengua local de sus regiones, creando una literatura más cercana al habla de la gente y a las tradiciones de sus barrios. Rechazan la estandarización lingüística y buscan en las especificidades culturales y dialectales una forma de expresión más auténtica y visceral.
Estos escritores no sólo se distancian del lenguaje formal, sino que también desafían las normas de la gramática tradicional, proponiendo una nueva perspectiva sobre el lenguaje. Por ejemplo, la obra “Panza de burro”, de Andrea Abreu, es un claro ejemplo de esta ruptura. El autor mezcla el dialecto canario para crear una voz narrativa única que refleja los matices de una comunidad específica. La autora no se preocupa por seguir lo que se considera «correcto», sino más bien por crear una narrativa que capture la esencia de su entorno y su experiencia.
La literatura contemporánea se encuentra, por tanto, en un proceso de resistencia contra la homogeneización de las lenguas globales. Cada vez más, los lectores se encuentran con historias que utilizan vocabulario local, jerga e incluso expresiones populares, que no solo enriquecen la narrativa, sino que también la hacen más accesible al público. Escritores como David Uclés, en su libro “La península de las casas vacías”, integran diferentes acentos y formas de hablar, aportando una inmersión cultural poco común, donde el portugués, el catalán, el andaluz, el gallego y el manchego se entrelazan en las páginas, creando un auténtico viaje lingüístico por la Península Ibérica.
Este retorno a la oralidad, que se remonta a los primeros tiempos de la literatura, se refleja también en una crítica a la estandarización impuesta por la educación formal y los medios de comunicación. Inés Fernández-Ordóñez, filóloga de la Real Academia Española, señala que aunque los dialectos y expresiones regionales están desapareciendo con el tiempo, todavía hay grupos que mantienen estos patrones lingüísticos como marcadores de identidad. Estas variaciones no deben verse como un error o una vulgaridad, sino como parte de un rico tapiz cultural.
Para estos escritores, la literatura no es sólo una forma de contar historias, sino una herramienta de recuperación cultural e histórica. El uso de expresiones coloquiales y locales no es visto como una regresión o vulgaridad, sino como una estrategia literaria que acerca al lector a la realidad vivida por los personajes. La oralidad, por tanto, se convierte en una forma de dar voz a quienes tradicionalmente no tienen espacio en las narrativas tradicionales.
Además, autoras como Greta García, Claudia Muñiz y Aida González Rossi demuestran que esta búsqueda de un lenguaje más auténtico no sólo puede enriquecer el contenido literario, sino también llegar a un público más amplio, desafiando las normas de la literatura clásica y abriendo puertas a una nueva era de la narrativa literaria. Sus obras mezclan influencias de diferentes culturas, como la española, la inglesa e incluso el lenguaje digital, creando una estética literaria única.
La actual generación de escritores está redefiniendo así la literatura, abandonando las rígidas reglas del pasado para adentrarse en una expresión más cruda y verdadera. En lugar de escribir una literatura “universal” y estandarizada, hacen de la diversidad lingüística y cultural la esencia de su trabajo. La oralidad, por tanto, es más que una cuestión de estilo: es una forma de resistencia, un retorno a las raíces y una afirmación de la identidad en un mundo globalizado.
En resumen, la literatura contemporánea está siendo remodelada por una generación de escritores que se oponen al control del lenguaje estandarizado. Rescatan la oralidad, celebran los localismos y redescubren el poder de la palabra hablada. Este movimiento representa no sólo una innovación estilística, sino una verdadera revolución literaria, que sitúa las voces de los olvidados y marginados en el centro de la narrativa.
Autor: Yuri Korolev
Fuente: Assessoria de Comunicação da Saftec Digital